La rotura de los cristales durante el desarrollo del incendio
proporcionará la entrada y suministro de abundante oxígeno a la
combustión y, por consiguiente, el fuego se reactivará e
intensificará.
Con la instalación de cristales cortafuego se impide la
propagación del fuego (calor, llamas, gases y humo) durante un
tiempo que variará en función de sus componentes, la intensidad
del fuego, instalación, etc.
En función de sus propiedades los podemos clasificar en:
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Parallamas: los que mantienen su integridad.
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Cortafuegos: mantienen su integridad y proporcionan aislamiento
térmico.
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Resistentes al fuego: mantienen su integridad, aislamiento
térmico y estanqueidad al paso de las llamas y gases.
En función del tiempo, expresado en minutos, que soportarían el
fuego, se pueden clasificar en: G-30, G-60, G-90 y G-120. Norma
UNE 23.801: "Ensayo de resistencia al fuego de elementos de
construcción vidriados".
Estos elementos están compuestos por una serie de láminas de
cristal adheridas mediante un producto intumescente que colabora
en ofrecer resistencia al paso del fuego.
En cuanto al tamaño, existe la posibilidad de elegir desde
reducidas dimensiones hasta grandes superficies acristaladas que
se instalarán sobre sus soportes, con las junturas y medios de
sujeción adecuados.
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