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Los nuevos hábitos y
estilo de vida han motivado que las grandes superficies comerciales, que
reúnen en un mismo espacio zonas comunes, de compras y de ocio, se
conviertan en un foco de atracción de visitantes y dinero. No obstante,
los crecientes riesgos y amenazas de seguridad que afrontan estos
espacios exigen también la adopción de innovadoras tecnologías de
seguridad.
El de los centros
comerciales, que arrastra grandes inversiones y negocios derivados, es
uno de los sectores económicos más dinámicos en España. Algunos rasgos
que caracterizan a este sector son la tendencia a una concentración
creciente, sobre todo en grandes distribuidores europeos, y la
construcción de enormes espacios comerciales mediante proyectos
singulares.
A pesar de su gran
desarrollo, las superficies comerciales siguen afrontando un reto
permanente: el de la seguridad y protección de personas, instalaciones y
bienes. La necesidad de controlar mayores espacios cada vez más
complejos, las nuevas tipologías de delitos y una normativa más exigente
requiere una creciente inversión en seguridad.
A las necesidades de seguridad de estos espacios se une la gran
aceptación que los visitantes muestran hacia la presencia de sistemas en
los centros comerciales y aparcamientos, como medida para sentirse más
protegidos. Un reciente estudio sobre “Hábitos y actitudes hacia la
seguridad en España”, patrocinado por ADT en colaboración con el Centro
Universitario Villanueva –adscrito a la Universidad Complutense de
Madrid (UCM)- evidencia que el 79,2% de los españoles está a favor del
uso de la videovigilancia en los centro comerciales, lo que les
convierte en el espacio público o privado en el que mejor se admite la
presencia de cámaras y alarmas.
El mayor reto de los
responsables de seguridad es garantizar en todo momento el
funcionamiento ordinario de la actividad. Para ello las soluciones de
seguridad tienen que cumplir una doble función: garantizar la máxima
protección de las personas a la vez que permiten un funcionamiento
normal de las tiendas y negocios.
La ubicación,
tamaño, diseño arquitectónico y distribución interna de un centro
comercial condicionan no sólo el plan de seguridad sino también el
diseño de la solución de seguridad electrónica. Desde el puesto de
control y a través de una plataforma de integración se pueden controlar
todos los sistemas de seguridad que puede tener un centro comercial:
sistemas de detección y extinción de incendios, sistemas anti-intrusión
y detección perimetral, sistemas anti-hurto, sistemas de CCTV, sistemas
de control de accesos, iluminación de emergencia, etc.
En general, la
distribución comercial se enfrenta a un gran número de riesgos y
amenazas, lo que obliga a mantener unos niveles de máxima exigencia en
todos sus sistemas de seguridad, tanto en lo que se refiere al control
de procesos y productos, como a la protección de personas y bienes.
Tecnologías de seguridad
Sin tener en cuenta la obligatoriedad de instalar sistemas de detección
y extinción de incendios, las mayores inversiones de un centro comercial
son en sistemas anti-hurto y sistemas de CCTV (Circuito Cerrado de
Televisión).
El hurto es el mayor
problema al que se enfrenta una superficie comercial. Las pérdidas
anuales por diferentes causas (hurto externo, hurto interno y errores
operativos) puede superar el 1,3% de la facturación de un comercio,
porcentaje que supone unos 1.800 millones de euros cada año en el sector
minorista español (datos del Barómetro Europeo del Hurto en la
Distribución). La mayor o menor incidencia dependerá del tipo de
producto y su ubicación, del diseño del local y de la existencia de
sistemas de seguridad, entre otras. Existen diferentes tecnologías de
detección para la protección electrónica de artículos así como multitud
de sistemas anti-hurto para adaptarse a la decoración de cada
establecimiento.
Además de su efecto
disuasorio, los sistemas de CCTV basados en plataformas de gestión de
vídeo digital inteligente aportan innumerables ventajas tanto para la
protección de personas e instalaciones como para la supervisión y mejora
de procedimientos en una superficie comercial. Es conocido el efecto
disuasorio que las cámaras ejercen ante potenciales actos delictivos
(hurtos, robos, vandalismo, etc.), así como la vigilancia visual que
realizan, cubriendo la superficie comercial y aparcamiento y registrando
cualquier evento. Las imágenes no sólo son útiles para la posterior
actuación de los cuerpos de seguridad del estado y como pruebas de
cargo, sino que también sirven a los responsables de seguridad del
centro para detectar potenciales riesgos y actuar de forma preventiva,
mejorando la seguridad global.
Menos conocida es la
aplicación de los sistemas de videovigilancia en la gestión de los
propios centros comerciales. Las cámaras también pueden detectar y
avisar de retenciones de tráfico en las inmediaciones del centro,
permitiendo actuar de forma inmediata; supervisar los accesos para
evitar atascos o fallos técnicos en máquinas expendedoras de tickets,
enviando personal para solucionarlos; controlar la operativa en muelles
de carga y descarga, optimizando los procesos; o supervisar el flujo y
afluencia de público para evitar las incidencias derivadas de las
aglomeraciones.
A estos sistemas se
unen otros muchos que ayudan a incrementar los niveles de seguridad y
reducir las amenazas: sistemas anti-intrusión, que incorporan
innovadoras tecnologías de detección (infrarrojos, sísmicos,
volumétricos, etc.), para cuando el centro comercial cierra sus puertas;
o sistemas de control de accesos para gestionar el acceso del personal a
áreas restringidas (despachos, departamento de seguridad, etc.) y en
horarios determinados.
Además de una
necesidad para reducir la materialización de los riesgos y las pérdidas
económicas, la inversión en seguridad aporta beneficios indirectos a las
superficies comerciales ya que los clientes tienen la sensación de estar
protegidos sintiéndose más cómodos para realizar sus compras, lo que se
convierte en un valor de calidad intangible.
Fuente: AGENCIAS
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