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Canales Técnicos de Seguridad: Protección Contra Incendios

Protección contra Incendios
Protección Contra Incendios
Extinción de Incendios: Rociadores
Instalaciones de rociadores.

De forma sencilla y genérica, podemos definir este sistema como una instalación integrada por detectores térmicos acoplados a una red de tuberías de agua a presión.
Por ello deducimos que existe una complementación entre dos sistemas de protección contra incendios: la detección (térmica) y la extinción, por medio de agua como agente extintor.
Su alta eficacia la corroboran las estadísticas: más del 90% de los incendios son apagados en su etapa inicial o son limitados sus efectos al área de origen. Esta circunstancia es valorada por las empresas aseguradores con reducciones en las primas de seguro.Pero, conseguir que la instalación sea fiable requiere:
  • Diseño específico según los riesgos existentes.
  • Instalación adecuada al establecimiento a proteger.
  • Revisiones y mantenimiento riguroso de los elementos del sistema.
  • Comprobación frecuente del funcionamiento del sistema.
El apéndice 9 del RIPCI nos recuerda que "los sistemas de rociadores automáticos de agua, sus características y especificaciones, así como las condiciones de su instalación, se ajustarán a las normas UNE 23.590 y UNE 23.595".
Los sistemas de rociadores automáticos se han instalado asiduamente en aquellos establecimientos donde el riego de incendio es elevado: grandes superficies y edificios, industrias peligrosas, almacenes, etc. bien como único sistema contra incendios o combinados con otros: instalaciones de CO2, de otros agentes gaseosos o de espuma.
 
 
 
Tipos de instalaciones de rociadores.

El tipo de instalación de rociadores automáticos se establece por la forma en que el agua se encuentra disponible para actuar como agente extintor y por su proyección en el espacio protegido.
Podemos distinguir cuatro tipos de sistemas:
  • Instalaciones de tubería mojada: el agua a presión rellena los conductos a la espera de proyectarse, solamente, por los rociadores activados. Es el sistema más eficaz, seguro y simple al condicionarse su eficacia al propio equipo. Se ubican en zonas donde no exista riesgo de heladas.
  • Instalaciones de tubería seca: la instalación se encuentra presurizada con aire o nitrógeno; el agua comienza a circular cuando disminuye la presión por abertura de un rociador, lo cual se produce al detectarse el fuego. Solamente se proyecta por los rociadores activados. Adecuada para zonas con riesgo de heladas.
  • Instalaciones de inundación o diluvio: las tuberías se mantienen presurizadas sin agua hasta que sistema de detección ajeno provoca la apertura de la válvula de diluvio. El agua llena los conductos y se proyecta de inmediato por todos los rociadores o boquillas de la instalación.
  • Instalaciones de acción previa: la detección del fuego es realizada por un sistema ajeno el cual provoca la entrada de agua en las instalaciones de tubería seca, pero no se descarga hasta que el iniciador del rociador se activa.
Por último reseñamos la existencia de sistemas especialmente diseñados para proyectar espuma, siendo la propia instalación quién incorpora los componentes necesarios hasta conseguir la solución espumante que será proyectada.
 
 
 
Componentes de la instalación.

Los componentes principales de un sistema automático de rociadores son:
  • Cabezas rociadoras: su misión es hacer que el agua sea proyectada y expandida por la zona donde se ha activado el rociador. También se las denomina "sprinklers".
  • Ramales: tuberías provista de orificios en los que se acoplan los rociadores.
  • Colectores: tuberías de las que parten los ramales.
  • Tuberías de distribución: transportan el agua desde la tubería vertical a hasta los colectores.
  • Tubería vertical o ascendente: conecta con la fuente de abastecimiento de agua
  • Válvula de alarma: situada en la tubería vertical facilita o impide la entrada de agua en el sistema de tuberías.
Además de los elementos enunciados, propios de cualquier sistema de rociadores, es conveniente implantar un centro de control desde el que se puedan gobernar las instalaciones o contratar con una central de recepción de alarmas los servicios de atención y respuesta ante incidencias.
Otro elemento imprescindible a considerar, tanto en diseño como en implantación, es el referido a las fuentes de abastecimiento de agua, que deben garantizar permanentemente un caudal suficiente y una capacidad sobrada para extinguir el fuego.
 
 
 
Características de las instalaciones.

Entre las características principales de estos sistemas destacamos:
  • Implica la combinación y complementación de tres sistemas contra incendio: la detección, la alarma y la extinción.
  • Realización de tres acciones consecutivas e inmediatas: activación del iniciador, comunicar la alarma y apertura de válvula (expulsión del agente extintor).
  • El sistema se activa puntualmente en cada cabeza rociadora al alcanzar la temperatura establecida.
  • Funcionamiento aislado de los rociadores activados y delimitado al área de incendio. Se consigue una extinción eficaz y beneficiosa, al reducir los daños y consumos de agua.
  • La temperatura de activación se ajustará en 25 o 30º C por encima de la ambiental superior (normalmente entre 65 y 75º C) aunque hay modelos especiales para elevadas temperaturas (hasta 250º C).
  • Mejoran las condiciones de intervención de los medios humanos al refrigerar las instalaciones y purificar la atmósfera.
  • Posibilita la protección de grandes superficies y edificios con una efectividad elevada.
  • Gran variedad de modelos (montante, colgante, de pared, etc.), versiones (oculto, empotrado, ajustable, etc.) y acabados (bronce, cromo, latón, blanco, etc.).
  • Para instalar en ambientes agresivos o corrosivos se dispone de modelos en acero inoxidable o recubiertos con teflón, poliéster, ceras especiales, etc.
  • Certificación por parte de entidades normalizadoras de reconocido prestigio.
 
 
 
Ubicación de los sistemas de rociadores.

El artículo 20.6 de la NBE-CPI/96 (Instalación de rociadores automáticos de agua) precisa: "estarán dotados con una instalación de rociadores automáticos de agua los edificios, los establecimientos y las zonas destinados a los usos siguientes:
1.        Residencial cuya altura de evacuación exceda de 28 m. La instalación protegerá la totalidad del edificio o establecimiento.
2.        Comercial cuya superficie total construida sea mayor que 1.500 m*, en los que la densidad de carga de fuego ponderada y corregida aportada por los productos comercializados en las áreas públicas de ventas, sea mayor que 500 MJ/m* (120 Mcal/m*).
En los edificios y establecimientos que deban contar con una instalación de rociadores automáticos de agua, ésta debe proteger íntegramente a todo sector de incendios que incluya una zona de ventas en la que la carga de fuego sea mayor que la señalada en el citado apartado, así como a los locales de riesgo especial medio y alto citados en el artículo C.19. Uso Administrativo: en los edificios y en los establecimientos cuya superficie construida sea mayor que 5.000 m*, se dispondrá una instalación de rociadores automáticos de agua en los locales siguientes:
  • Archivos de documentación, bancos de datos y almacenes de material de oficina en los que se prevea la existencia de un volumen de materias combustibles mayor que 100 m*.
  • Locales de imprenta o de reprografía, almacenes de mobiliario y talleres de mantenimiento en los que se prevea la manipulación de productos combustibles, cuyo volumen sea mayor que 500 m*".
 
 
Rociadores automáticos.

Los rociadores son dispositivos específicos diseñados para que el agua sea proyecta y distribuida en la zona incendiada uniformemente (efecto lluvia). La activación del dispositivo de extinción se debe a la detección realizada por un elemento termosensible (fusible o ampolla) el cual se funde al alcanzarse una temperatura prefijada en la zona de cobertura, ocasionando que el mecanismo se libere y permita el paso del agua.
El rango de temperaturas suele oscilar entre los 55 y 250º C, aunque existen aplicaciones específicas para valores superiores.
Como podemos deducir el mismo aparato desempeña las tres funciones primordiales del sistema: detectar, activar la alarma y extinguir el incendio. Por ello, es requisito primordial que el sistema de detección y extinción estén perfectamente coordinados, a fin de anular cualquier posibilidad de fallo supeditado a causas ajenas al incendio.
Los componentes principales e integrados en el equipo son:
  • Cuerpo del rociador: es el soporte del resto de elementos.
  • ispositivo de salida del agua: facilita la llegada del agua hasta el deflector.
  • Obturador de salida del agua: realiza esta función hasta que es activado por medio del elemento termosensible.
  • Elemento termosensible: cuando el calor generado por el fuego alcanza la temperatura de activación (normalmente entre 55 y 250º C) se funde y provoca la abertura del obturador.
  • Deflector: de diseños variados en función de cómo se quiera proyectar el agua (gota fina o gorda, lluvia, inundación,...) o su instalación (colgante, montante, de pared, oculta...)
  • Accesorios:
    • Embellecedores: facilitan su integración estética en el entorno.
    • Jaula de protección: protege al equipo de golpes, impactos, sustracciones, sabotajes, etc.
    • Armario de repuestos: debe contener un número suficiente de dispositivos para reponer de inmediato tras un incendio o avería.
 
 
Tipos de rociadores.

Teniendo en cuenta la diversidad de componentes de los rociadores y sus posibilidades de instalación existen diferentes clasificaciones:
  • Por el tipo de deflector:
    • Convencionales: proyectan el agua hacia el techo (gota gorda).
    • Pulverizador: proyecta el agua pulverizada hacia el suelo.
    • Gota gorda: agua pulverizada en forma de gota gorda.
    • De pared: proyectan el agua para no dañar las paredes o muros.
  • Por la temperatura de activación fijada: los fabricantes emplean diferentes colores (blanco, rojo, naranja, amarillo,...) en los elementos termosensibles para distinguir el grado de temperatura.
  • Según el tipo de elemento termosensible:
    • Metálicos.
    • De ampolla de vidrio.
    • Bimetálicos.
  • Por la posición:
    • Montantes: instalados sobre el ramal.
    • Colgantes: situados por debajo del ramal.
    • Horizontales: colocados en paredes o muros.
  • Dependiendo del calibre del orificio de descarga: cuyo diámetro suele oscilar entre 9,5 mm y 16,3 mm (comúnmente llamados de "gota gorda").
  • Por el tiempo de respuesta:
    • De respuesta ordinaria.
    • De respuesta rápida.
Como tipos especiales destacamos el rociador de espuma y los de estanterías; éstos se colocan en niveles superpuestos y van provistos de una pieza metálica para evitar que los rociadores superiores inunden a los inferiores.
 
 
Rociador oculto.

Este equipo ha sido diseñado con la intención de solucionar los problemas estéticos que pueden crearse en los proyectos arquitectónicos o para encubrir la existencia del sistema contra incendios.
Sus características principales son:
  • Se ubican en sistemas cuyas tuberías están empotradas, ocultos mediante una tapa para que quede a ras de techo o pared.
  • La tapa se fija al equipo por una ligera presión, procurando que quede nivelada con el techo.
  • Cuando se produce un incendio la tapa se desencaja para permitir la proyección del agua.
  • Las tapas se fabrican en múltiples colores para adaptarse a la estética del lugar.
Los rociadores disimulados en el entorno han sido diseñados para adaptarse a las condiciones estéticas del lugar objeto de protección. Para conseguirlo se pueden elegir acabados específicos y múltiples colores de pintura.
La ubicación de los equipos (ocultos o disimulados) puede ser tanto horizontal como vertical.
 
 
 
Rociador de pared.

Al aludir a estos elementos nos referimos a los rociadores que se instalan sobre paredes o superficies verticales.
Entre sus características principales destacamos:
  • El montaje puede ser superficial o empotrado tanto en posición horizontal como vertical.
  • Deflector específico, con una placa en la parte superior que impide que el agua se proyecte hacia el techo y sea dirigida hacia el frente.
  • Posibilidad de instalarse a diferentes distancias del techo, siendo lo habitual entre 100 y 300 mm.
  • Alcance o cobertura espacial variable (normalmente entre 25 y 35 m2), en función del deflector, presión, abastecimiento de agua, etc.
  • Diferentes materiales y acabados diversos con el fin de adaptarse a las necesidades decorativas del entorno: residencial, industrial, oficinas, etc.
  • Ciertos modelos admiten la instalación sobre superficies inclinadas ya sean techos o paredes, aunque su diseño no sea del tipo específico de pared.
 
 
 
 
Mantenimiento de los sistemas de rociadores.

De conformidad con el apéndice 2 del RIPCI a estos medios sistemas se les aplicará el programa mínimo de mantenimiento siguiente:
1. Operaciones a realizar trimestralmente por personal de una empresa mantenedora autorizada, o bien, por el personal del usuario o titular de la instalación:
  • Comprobación de que las boquillas de los rociadores están en buen estado y libres de obstáculos para su funcionamiento correcto.
  • Comprobación del buen estado de los componentes del sistema, especialmente de la válvula de prueba en los sistemas de rociadores.
  • Comprobación de los circuitos de señalización, pilotos, etc. en los sistemas con indicaciones de control.
  • Limpieza general de todos los componentes.
2. Operaciones a realizar anualmente por el personal especializado del fabricante o instalador del equipo o sistema o por el personal de la empresa mantenedora autorizada:
  • Comprobación integral, de acuerdo con las instrucciones del fabricante o instalador, incluyendo en todo caso:
    • Verificación de los componentes del sistema, especialmente los dispositivos de disparo y alarma.
    • Comprobación del estado del agente extintor.
  • Prueba de la instalación en las condiciones de su recepción.
En todos los casos, tanto el mantenedor como el usuario o titular de la instalación, conservarán constancia documental del cumplimiento del programa de mantenimiento preventivo, indicando, como mínimo: las operaciones efectuadas, el resultado de las verificaciones y pruebas, y la sustitución de elementos defectuosos que se hayan realizado. Las anotaciones deberán llevarse al día y estarán a disposición de los servicios de inspección de la comunidad Autónoma correspondiente.

     
     
     
     
     
     
     
 
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