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Canales Técnicos de Seguridad:
Protección Contra Incendios
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Protección contra
Incendios |
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Protección Pasiva: Otros
Elementos Pasivos |
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Elementos constructivos.
En primer lugar hacemos referencia al art. 13.1. de la NBE-CPI/96:
"las exigencias del comportamiento ante el fuego de un elemento
constructivo se definen por los tiempos durante los cuales dicho
elemento debe mantener aquellas de las condiciones siguientes que
le sean aplicables, en el ensayo normalizado conforme a UNE
23.093:
a) Estabilidad o capacidad portante (EF).
b) Ausencia de emisión de gases inflamables por la cara no
expuesta.
c) Estanqueidad al paso de llamas o gases calientes (PF).
d) Resistencia térmica (RF) suficiente para impedir que se
produzcan en la cara no expuesta temperaturas superiores a las que
se establecen en la citada norma UNE.
Es aplicable la condición a) cuando se exige estabilidad al fuego
(EF); las condiciones a), b) y c) en el caso de parallamas (PF), y
todas cuando se exija resistencia al fuego (RF).
Esta norma básica establece las exigencias conforme a la siguiente
escala de tiempos; 15, 30, 60, 90, 120, 180 y 240 minutos", lo
cual nos permite emplear los parámetros RF-15, RF-30, RF-60. RF-90,
etc. para referirnos a la capacidad de un elemento para conservar
sus cualidades durante un tiempo determinado.
Los elementos constructivos desempeñan tres cometidos básicos:
-
Función portante: sostienen la estructura de los edificios,
evitando el derrumbamiento de la construcción.
-
Función separadora: se utilizan para dividir el espacio en otros
de menor tamaño y, así, evitar la propagación a recintos
contiguos.
-
Función combinada: elementos que desempeñan ambos cometidos
anteriores.
Productos de protección de elementos constructivos.
En su art. 15, la citada NBE, detalla los requisitos relativos a
la resistencia al fuego exigible a los siguientes elementos
constructivos siguientes:
-
Elementos de compartimentación en sectores de incendio.
-
Medianerías y fachadas.
-
Cubiertas.
-
Elementos de participación interior (muros y paredes).
-
Puertas de paso y tapas de registro de patinillos de
instalaciones, así como sistemas de cierre.
-
Encuentro entre elementos constructivos.
Para la protección de los elementos constructivos disponemos de
productos como:
-
Morteros: proyectados sobre perfiles y similares les protegen de
la acción del fuego.
-
Paneles incombustibles: su mayor ventaja es permitir una rápida
y fácil instalación.
-
Pinturas intumescentes: protegen paredes, muros y superficies.
-
Siliconas, almohadillas y tiras intumescentes: para taponar
grietas y pequeñas aberturas.
-
Resinas termoplásticas, morteros y collarines: indicados para
sellar pasos de conductos y canalizaciones.
Materiales de revestimiento y acabado.
El art. 13.2. de la NBE-CPI/96 expone: "las exigencias de
comportamiento ante el fuego de los materiales se definen fijando
la clase que deben alcanzar conforme a la norma UNE 23.727. Estas
clases se denominan: M0, M1, M2, M3 y M4. El número de la
denominación de cada clase indica la magnitud relativa con la que
los materiales correspondientes pueden favorecer el desarrollo de
un incendio".
-
M0: material no combustible.
-
M1: material combustible, pero no inflamable.
-
M2: material de inflamabilidad moderada.
-
M3: material de inflamabilidad media.
-
M4: material de inflamabilidad alta.
Los materiales no desempeñan las funciones portante o separadora,
mas no se debe subestimar su influencia en relación con su
reacción al fuego, ya que pueden iniciar y colaborar en la
propagación o desarrollo del incendio considerablemente.
El art. 16 de la anteriormente mencionada NBE hace referencia a
las condiciones exigibles a los materiales siguientes:
-
Materiales de revestimiento en recorridos de evacuación.
-
Materiales incluidos en paredes y cerramientos.
-
Otros materiales: de falsos techos, suelos elevados, conductos
de aire acondicionado y ventilación, etc.
La NBE-CPI concreta el comportamiento ante el fuego de los
materiales en función del uso del edificio (administrativo,
comercial, residencial,...), ubicación del elemento (suelo, pared,
techo), la instalación en pasillos, escaleras, rampas, etc., y el
grado de riesgo del edificio (industria, hospital, escolar,...).
Como norma básica se debe elegir materiales de revestimiento y
acabado no combustibles o ignifugarlos para reducir el peligro en
caso de incendio.
Pintura ignífuga.
Su función consiste en no propagar el fuego ya que la reacción
ante el fuego de este material debe ser M-1 (material combustible,
pero no inflamable). Su presentación puede ser como esmalte,
imprimación o barniz para aplicar sobre máquinas, madera, muebles,
etc.
Vidrios resistentes al fuego.
La rotura de los cristales durante el desarrollo del incendio
proporcionará la entrada y suministro de abundante oxígeno a la
combustión y, por consiguiente, el fuego se reactivará e
intensificará.
Con la instalación de cristales cortafuego se impide la
propagación del fuego (calor, llamas, gases y humo) durante un
tiempo que variará en función de sus componentes, la intensidad
del fuego, instalación, etc.
En función de sus propiedades los podemos clasificar en:
-
Parallamas: los que mantienen su integridad.
-
Cortafuegos: mantienen su integridad y proporcionan aislamiento
térmico.
-
Resistentes al fuego: mantienen su integridad, aislamiento
térmico y estanqueidad al paso de las llamas y gases.
En función del tiempo, expresado en minutos, que soportarían el
fuego, se pueden clasificar en: G-30, G-60, G-90 y G-120. Norma
UNE 23.801: "Ensayo de resistencia al fuego de elementos de
construcción vidriados".
Estos elementos están compuestos por una serie de láminas de
cristal adheridas mediante un producto intumescente que colabora
en ofrecer resistencia al paso del fuego.
En cuanto al tamaño, existe la posibilidad de elegir desde
reducidas dimensiones hasta grandes superficies acristaladas que
se instalarán sobre sus soportes, con las junturas y medios de
sujeción adecuados.
Cables.
Las actuales necesidades de confort y los avances tecnológicos nos
permiten disponer de muy diversas máquinas y equipos eléctricos,
lo cual conlleva un incremento considerable de los tendidos de
suministro eléctrico así como de las líneas de telecomunicaciones.
Esta incremento tan considerable de los cableados supone un
aumento proporcional de la peligrosidad y riesgo de incendio:
cortocircuitos, efectos de inducción, etc.
Por ello, es conveniente elegir cables, tanto para electricidad
como para datos, diseñados específicamente para resistir la acción
del fuego.
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