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Canales Técnicos de Seguridad: Protección Contra Incendios

Protección contra Incendios
Protección contra Incendios
Protección Pasiva: Sectorización | Puertas Cortafuego
Compartimentación en sectores de incendio.

La compartimentación consiste en implantar una serie de elementos y dispositivos resistentes al fuego para delimitar y aislar espacios (sector de incendios) con la finalidad de evitar la propagación del fuego.
Al igual que la protección estructural, la compartimentación debe considerarse desde las actividades de diseño, teniendo en cuenta que la funcionalidad de las instalaciones no debe ser incompatible con evitar que el fuego se propague, tanto en los espacios de uso personal como a través de las canalizaciones (horizontales o verticales).
El art. 15 de la NBE-CPI/96 se refiere al grado de resistencia al fuego exigible a los elementos constructivos utilizados para la compartimentación en sectores de incendios; en su apartado 6 (Encuentro entre elementos constructivos) dispone: "El valor de la resistencia al fuego exigido a cualquier elemento que separe dos espacios, deberá mantenerse a través de todo recorrido que pueda reducir la función exigida, tal como cámaras, falsos techos, suelos elevados y encuentros con otros elementos constructivos".
Entre las características propias de la compartimentación señalamos:
  • Detención de la acción destructora del fuego, cuya consecuencia es minimizar los daños en la instalación.
  • Confinamiento del fuego en el espacio (sector) y en el tiempo, permitiendo poner a salvo personas y bienes.
  • Estanqueidad ante la propagación de humo y gases, peligrosos para la salud de las personas y por infundir pánico.
  • Proteger las vías de evacuación de personas.
 
 
 
Puertas cortafuego. Generalidades.

Este elemento representa una solución de continuidad a paredes y muros para conformar una completa compartimentación de espacios frente a la amenaza del fuego.
Consecuentemente se diseñan considerando los siguientes objetivos:
  • Confinar el fuego en el sector de incendios impidiendo su propagación a los colindantes.
  • Evitar que el paso de humos, gases y calor, tan dañinos tanto para las personas como para los bienes.
  • Proteger, mantener libres de los elementos anteriores las vías de evacuación y salidas de emergencia.
  • Resistir las altas temperaturas conservando su estructura.
La consecución de estas finalidades favorece la actuación de los medios de extinción (técnicos y humanos) a la vez que logramos reducir los daños materiales y el consiguiente coste en pérdidas.
Asimismo reseñamos la obligatoriedad, en unos, y la conveniencia de instalarlas en todo tipo de edificaciones y establecimientos susceptibles de generarse incendios: fábricas, hospitales, hoteles, edificios de oficinas, centros comerciales, teatros, etc.
 
 
 
 
Puertas cortafuego. Características.

Las puertas cortafuego deben constituir una barrera resistente al paso de llamas, humo, calor, temperatura y otras partículas inherentes al fuego. Las características principales de las puertas son:
  • Estabilidad mecánica: construida con materiales suficientemente resistentes.
  • Aislamiento térmico: impedir el paso de calor y el consiguiente aumento de temperatura al otro lado.
  • Estanqueidad a las llamas: impedir el paso de gases y llamas, susceptibles de continuar el incendio.
  • Resistencia térmica suficiente para impedir que se produzcan en la cara no expuesta temperaturas superiores a las que se establecen en la norma UNE 23.093. Esta norma básica establece sus exigencias conforme a la siguiente escala de tiempos: 15, 30, 60, 90, 120, 180 y 240 minutos.
  • Detección superficial de calor, indicadora de la evolución del incendio desde el lado no expuesto.
  • Mantenimiento de la integridad al aplicarle agua, soportando el enfriamiento súbito que se origina.
  • Disponer de automatismos de apertura y cierre: estos dispositivos se emplean para automatizar las funciones inherentes a puertas (abrir y cerrar). Pueden ser electromecánicos, hidráulicos, etc., controlados desde central, activados por proximidad, disponer o no de bloqueo y reducción de velocidad al finalizar la apertura o cierre, temporizados, etc.
  • Norma UNE 23.802 y 23.093 sobre resistencia al fuego, además de la 23.801, si contienen elementos vidriados.
  • Múltiples modelos en función del tamaño, resistencia al fuego, una hoja o doble, prestaciones, sistemas de cierre, acabados, para mano izquierda o derecha,...
El art. 7.4.3. de la NBE-CPI/96 se refiere a las medidas de las puertas: "la anchura libre en puertas previstas como salida de evacuación será igual o mayor que 0,80 m. La anchura de la hoja será igual o menor que 1,20 m y en puertas de dos hojas, igual o mayor que 0,60 m".
 
 
 
 
Puertas cortafuego. Componentes.

Los componentes básicos de una puerta resistente al fuego son:
  • La puerta, propiamente dicha, que como elemento esencial está equipada de dos chapas de acero ensambladas, creando una cámara entre ellas para alojamiento de los materiales ignífugos (lana de roca,...) los cuales ofrecerán la mayor resistencia al fuego.
  • Cerradura, caracterizada por ser el elemento que facilita el bloqueo y desbloqueo de la puerta para su apertura y cierre; el mercado nos ofrece gran cantidad de sistemas de cerraduras y contracerradura de variados tipos y prestaciones: mecánicas, eléctricas, electromagnéticas,... embutidas, de sobreponer, con cerrojo, etc.
  • Guías de deslizamiento y topes: regulan el recorrido y disposición espacial del elemento.
  • Sistema de cierre y retención: de acuerdo con el apartado 15.5. de la NBE-CPI toda puerta resistente al fuego debe contar con un sistema de cierre automático, como puede ser cerradura o retenedor electromagnético, ayudados por cierrapuertas.
  • Visor de cristal: elemento vidriado, de diferentes formas (redondo, cuadrado, rectangular) y tamaños que permite observar la situación en el lado opuesto.
Otros elementos susceptibles de acoplarse a las puertas cortafuego son:
  • Dispositivo antipánico, siendo la barra el más generalizado.
  • Automatismos de apertura y cierre: electromecánicos, hidráulicos, etc.,
  • Amortiguador de final de cierre.
  • Contactos para indicar el estado de la puerta.
  • Marco constituido por perfil de acero, complementado con junta intumescente.
  • Múltiples opciones en manillas y escudos.
Estos elementos han de ofrecer idéntico grado de resistencia al fuego que la puerta.
 
 
 
 
Puertas cortafuego. Clasificación y elección

En cuanto a su clasificación, mencionamos en primer lugar la que se hace en función del grado de resistencia al fuego y se expresa en minutos; podemos distinguir:
  • RF-30: resistentes al fuego 30 minutos.
  • RF-60: resistentes al fuego 60 minutos.
  • RF-90: resistentes al fuego 90 minutos.
  • RF-120: resistentes al fuego 120 minutos.
  • RF-180: resistentes al fuego 180 minutos.
 
El art. 15.5. de la NBE-CPI/96 se refiere a las características de las puertas y tapas de registro, distinguiendo las siguientes:
  • Puertas de paso entre dos sectores de incendio.
  • Puertas de paso a pasillos protegidos, a escaleras protegidas y a escaleras especialmente protegidas.
  • Puertas de paso a locales o zonas de riesgo especial.
  • Tapas de registro de los patinillos de instalaciones.
  • Sistemas de cierre.
 
Por último mencionamos unos consejos a considerar en el momento de adquirir una puerta:
  • La puerta ha de estar homologada (UNE 23.802) y disponer de la garantía de sometimiento a ensayos en laboratorios autorizados.
  • Apertura en el sentido de evacuación.
  • Poseer sistema automático de cierre.
  • Las puertas de pequeño y mediano tamaño son más convenientes que las de mayor dimensión.
  • De hoja única mejor que de doble hoja.
  • Disponer de apertura antipánico si se instalan en vías de evacuación.
  • Calcular sus dimensiones para mantener libre de obstáculos el arco de apertura.
 
 
 
Puertas cortafuego. Accesorios.


Los accesorios más comunes en una puerta cortafuegos son:
  • Cierrapuertas: dispositivo que asegura el cerramiento de la puerta. Pueden ser aéreos, de suelo, con retención mecánica o electromagnética, vinculado a detector de incendio, etc.
  • Retenedor electromagnético: mantiene la puerta en posición de apertura hasta que es desbloqueado.
  • Cerradura electromagnética: es un dispositivo imantado que fuerza el cierre de la puerta al cortar la corriente.
  • Dispositivo antipánico: habitualmente, en forma de barra que se acopla a una altura intermedia de la puerta y se acciona pulsando de arriba hacia abajo, permitiendo la apertura rápida y sin dificultad en el sentido de evacuación.
  • Automatismos de apertura y cierre: estos dispositivos se emplean para automatizar las funciones inherentes a puertas (abrir y cerrar). Pueden ser electromecánicos, hidráulicos, etc., controlados desde central, activados por proximidad, disponer o no de bloqueo y reducción de velocidad al finalizar la apertura o cierre, temporizados, etc.
  • Pulsador de desbloqueo de los automatismos de cierre.
  • Amortiguador de final de cierre: impide el golpeo violento al acoplarse al marco.
  • Elemento vidriado, de diferentes formas (redondo, cuadrado, rectangular) y tamaños.
  • Contactos para indicar el estado de la puerta .
  • Juntas retenedoras de humos fríos (gases)
  • Perfiles especiales para adaptarlas a la abertura disponible.
  • Sistemas de cerraduras y contracerradura de distintos tipos y prestaciones.
  • Múltiples opciones en manillas.
  • Acabados en madera, acero inoxidable, etc. dependiendo del accesorio.
Estos dispositivos y mecanismos ofrecerán idéntico grado de resistencia al fuego que la puerta.
 
 
 
 
Puertas cortafuego. Sistemas de cierre.

El art. 15.5.5. de la NBE-CPI/96 precisa que "las puertas resistentes al fuego o parallamas deben estar provistas de un sistema que las cierre automáticamente tras su apertura, el cual puede actuar permanentemente o solo en caso de incendio.
Las puertas cuyo sistema de cierre actúa permanentemente pueden estar dotadas de un mecanismo para mantenerlas abiertas; en tal caso la acción de dicho mecanismo debe anularse de forma automática cuando se produzca un incendio, bien por la acción directa del mismo, o bien cuando reciba una señal desde un sistema de detección, y debe permanecer anulada, al menos, mientras dure el incendio o la señal. Estas puertas deben poder liberarse manualmente de la acción de dicho mecanismo".
En el mercado existen sistemas automáticos diseñados para control y cierre de puertas cortafuego que constan del dispositivo de cierre automático, de un regulador de velocidad y un sistema de bloqueo que permite detectar obstáculos al cerrarse (cerraduras y retenedores electromagnéticos, cierrapuertas). Los mecanismos de apertura y cierre no deben implicar riesgos (enganchón, impactos, heridas,...) para la circulación de los ocupantes y ofrecerán idéntico grado de resistencia al fuego que la puerta.
 
 
 
 
Puertas cortafuego. Cierrapuertas.

La misión de los cierrapuertas consiste en asegurar que las puertas cortafuego sean cerradas después de su utilización, con el fin de consolidar la sectorización o compartimentación de los incendios.
Pueden ser aéreos, de suelo, con retención mecánica o electromagnética, vinculado a detector de incendio, etc.
Entere sus características destacamos:
  • Validez para ambas manos.
  • Diferentes posibilidades de fijación, adaptables a la diversidad de puertas y marcos.
  • Fuerza de cierre regulable, mediante sencillos ajustes exteriores.
  • Amplias posibilidades de retención.
  • Amortiguación de la apertura.
  • Retardo en el cierre.
  • Retención mecánica en cualquier punto.
  • Velocidad de desplazamiento: permita un cierre uniforme en todo su recorrido.
  • Golpe final regulable que garantice un cierre seguro y sin impactar al acoplarse.
  • Modelos genéricos válidos para multitud de puertas normales.
  • Fácil instalación y montaje.
  • No requiere mantenimiento.
  • Ofrecer idéntico grado de resistencia al fuego que la puerta.
  • Certificación por parte de entidades normalizadoras de reconocido prestigio.
 
 
 
 
Puertas cortafuego. Cerraduras electromagnéticas.

El electroimán es un dispositivo que crea un campo magnético al proporcionarle corriente eléctrica. Consta de un núcleo o barra de hierro al que se enrolla un cable barnizado de cobre, creando una bobina; si a ésta le suministramos corriente eléctrica el núcleo se convierte en un imán capaz de atraer objetos metálicos (hierro), perdiendo sus propiedades magnéticas al cortar la corriente.
Este efecto se ha aplicado a la seguridad para crear dispositivos electromagnéticos idóneos para controlar el estado y funcionamiento de puertas, manteniéndolas abiertas hasta que se activan los automatismos de alarma o manualmente.
El equipo consta de dos piezas fundamentales:
  • Un potente electroimán que se fija en el marco de la puerta.
  • Una placa metálica montada sobre la hoja de la puerta objeto de control.
 
Entre sus características destacamos:
  • Montaje interior o exterior, superficial horizontal o vertical.
  • Instalación cuidadosa que permita el ajuste perfecto entre el electroimán y la placa.
  • Permite el control automático de las puertas cortafuego desde la central (conocer su estado, desbloquear,...).
  • Fácil instalación y mantenimiento mínimo.
  • Variedad de modelos en función de la aplicación y fabricantes.
  • Caja contenedora de acero inoxidable, aluminio u otras aleaciones.
  • Estos dispositivos se pueden adaptar a cualquier tipo de puerta, ya sea de metal, madera, vidrio, etc.
  • Ofrecer idéntico grado de resistencia al fuego que la puerta.
 
 
 
Puertas cortafuego. Retenedores electromagnéticos.

Estos mecanismos se instalan para mantener las puertas cortafuegos abiertas por la tracción magnética creada entre una placa, solidaria con la puerta, y un electroimán (fijado en el marco). Al detectarse un incendio se corta (manual o automáticamente) el suministro de corriente al imán, procediéndose al desbloqueo inmediato de la puerta para su cierre.
Algunas de sus características son:
  • Montaje en superficie o empotrado, con soporte de pared o en pavimento, de 15 cm, de 30 cm, etc.
  • Distintas fuerzas de retención: 25, 50, 100 Kg, etc.
  • Permite el control automático de las puertas cortafuego desde la central (conocer su estado, desbloquear).
  • Actuación permanente, desbloqueo por pulsador o por impulso.
  • Posible activación con retardo.
  • Rearme mediante pulsador integrado en el equipo o a distancia.
  • Aplicaciones especiales con soporte de prolongación (lateral o frontal), rótula ajustable, para techo, suelo, etc.
  • Ventosa de sujeción de la parte móvil.
  • Fácil instalación y mantenimiento mínimo.
  • Caja contenedora de acero inoxidable, aluminio u otras aleaciones.
  • Estos dispositivos se pueden adaptar a cualquier tipo de puerta, ya sea de metal, madera, vidrio, etc.
  • Ofrecer idéntico grado de resistencia al fuego que la puerta.
 
 
 
 
Puertas cortafuego. Dispositivos antipánico.

El objetivo de estos elementos, adheridos o integrados en las puertas, es facilitar su apertura para la evacuación de los ocupantes de un recinto. Entre los diferentes dispositivos que pueden instalarse reseñamos:
  • Barras y cerraduras antipánico.
  • Manillas antipánico.
  • Cerraduras y mecanismos antifuego.
  • Sistemas de mando y control.
Todas las puertas resistentes al fuego que se hallen en las vías de evacuación dispondrán de algún dispositivo de apertura antipánico que permita ser accionado rápida e intuitivamente.
La barra antipánico, el dispositivo más implantado, se acopla a una altura intermedia de la puerta y se acciona pulsando de arriba hacia abajo, permitiendo la apertura sin dificultad en el sentido de evacuación.
El dispositivo está conectado directamente con la cerradura o sistema de cierre facilitando la apertura aunque este condenada desde el exterior.
 
Entre sus características destacamos:
  • Colocación para apertura hacia el exterior.
  • Desbloqueo del sistema de forma fácil e intuitiva facilitando la apertura instantánea por suave presión.
  • Distintos modelos para mano izquierda o derecha, una hoja o doble, de sobreponer o de empotrar,... en función de prestaciones, cerraduras, acabados,...
  • Estos dispositivos se pueden adaptar a cualquier tipo de puerta, ya sea de metal, madera, vidrio,... normal, cortafuego, blindada, etc.
  • Posibilidad de control electrónico y automático de las puertas desde la central: conocer su estado, bloquear o desbloquear, alarma vinculada, retardo, etc.
  • Ofrecer idéntico grado de resistencia al fuego que la puerta.
  • Certificación por parte de entidades normalizadoras de reconocido prestigio.
  • Fácil instalación y mantenimiento mínimo.
 
 
 
Puertas corredera cortafuego

Elemento compuesto de dos paneles de chapa de acero ensamblados, creando una cámara entre ellos para alojamiento de los materiales ignífugos (lana de roca,...) los cuales ofrecerán la mayor resistencia al fuego.
Estas son algunas de sus características principales:
  • Construcción en diversos tamaños dependiendo de la abertura a cubrir.
  • Resistencia al fuego en función del grado requerido (RF-60, RF-90, RF-120).
  • Sujeción a guías fijadas en la pared sobre las que se desplaza la estructura de la puerta.
  • Accionamiento del cierre manual o automático.
  • Adhesión perimetral de junta intumescente para asegurar un cierre hermético.
  • Acabados mediante recubrimientos ignífugos y antioxidantes.
  • Accesorios: puerta peatonal, visor de cristal o mirilla, amortiguadores, etc.
Por último reseñamos la importancia de los dispositivos de cierre automático, que dotados de fuerza y velocidad regulable, deben permitir el bloqueo de la puerta en cualquier posición y la detección de obstáculos en su recorrido.
 
 
 
 
Puertas cortafuego.

Cosiste en un dispositivo metálico que se acopla a los conductos de ventilación con el fin de impedir el paso del fuego y sus elementos de un sector de incendios a sus aledaños.
Sus características más significativas se recogen en el art. 18.2. de la NBE-CPI/96: "las compuertas cortafuego deben funcionar automáticamente cuando la temperatura alcance 70º C, o cuando se produzca un incremento de más de 30º C sobre la temperatura de servicio, o bien, ante la presencia de humos en el conducto; admitirán maniobra manual, poseerán indicador exterior de posición y su funcionamiento quedará indicado de forma visual y acústica en la central de detección, si esta existe, y si no, en un lugar fácilmente perceptible. Su fijación mecánica al elemento constructivo debe ser tal que quede garantizado el cumplimiento de su función, incluso ante el desprendimiento de los conductos".
El art. 18.1. de la referida norma establece: "se considera que los pasos de conductos a través de un elemento constructivo no reducen su resistencia al fuego si el conducto dispone de un sistema que, en caso de incendio, obtura automáticamente la sección de paso a través del elemento y que garantiza, en dicho punto, una resistencia al fuego igual a la de dicho elemento".

     
     
 

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