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Canales Técnicos de Seguridad: Protección Contra Incendios

Protección contra Incendios
Protección contra Incendios
Generalidades
Introducción.
 
La mayoría de incendios de gravedad se producen en países desarrollados, con un elevado nivel de "confort", y donde, sin embargo, este progreso se traduce en multiplicación de vulnerabilidades, debido al aumento sin límite de instalaciones de nueva tecnología, que no llevan aparejada, frecuentemente, una protección adecuada y fiable.
La multiplicación sin límite de los posibles orígenes de fuego que de todo ello se deriva, hace de la protección pasiva, como ya hemos visto, un primer paso - y esencial - de la seguridad en la edificación.
Desde la vivienda familiar hasta los edificios públicos y privados de mayor envergadura, la necesidad de atender urgentemente a estas premisas ante la proliferación de siniestros, se refleja en la reciente demanda de las compañías de seguros a tal efecto, que reducen sus primas o mayor seguridad en el edificio contratado, y se constata en la preocupación y demanda colectiva, pública y privada, sobre mecanismos y normativas - más específicas - que regulen y protejan adecuadamente la actividad social de hoy.
 
Todo este tipo de medidas, y muchas otras provenientes de la peculiaridad concreta de cada edificación, contribuyen de forma excepcional a la protección contra el fuego, resultan asequibles y permanentes, no requieren apenas vigilancia o mantenimiento, y su planeamiento previo optimiza la posterior instalación de los medios técnicos, así como la planificación y actuación - definitiva - de los medios humanos en la emergencia.
Definición de seguridad contra incendios: Conjunto de medios técnicos (activos y pasivos) y humanos, que coordinados por las medidas organizativas, sirven para prevenir, proteger y responder ante la presencia del fuego.
 
 
 
 
Protección contra el fuego.

Estudios estadísticos reflejan que las pérdidas económicas ocasionadas por incendios en países desarrollados superan el 1% del PIB y las consecuencias son desalentadoras ya que el 50% cesa en sus actividades y el 90% del resto lo hace en menos de tres años, mientras el 45% obtiene beneficios a los tres años.
En esta coyuntura tan adversa, la protección contra incendios ha ido calando en nuestra cultura, al igual que otras disciplinas del amplio campo de la seguridad, pasando a considerarse fundamental para mejorar el nivel de vida. Esta concienciación social y llegar a percibir las pérdidas, tanto en vidas humanas como de bienes y económicas, ha contribuido a la implantación de medios y medidas de protección en todos los ámbitos y actividades económicas: industrial, construcción, comercio, etc.
Es obligatorio comenzar el desarrollo de este tema con la definición del elemento que es objeto de análisis, el fuego: combustión que se manifiesta con el desprendimiento de luz, calor intenso y, frecuentemente, llama, humo y otras partículas.
Partiendo de las ideas anotadas anteriormente podemos precisar que el incendio sería el fuego incontrolado que destruye. Ante este amenazador panorama se ha desarrollado intensamente una disciplina del campo de la seguridad que denominamos: protección contra incendios.
Para concretar su efectividad dentro del campo global de la seguridad la definimos como la actividad consistente en la implantación de medios técnicos (activos y pasivos) y medidas organizativas con la intención de evitar (prevención), detectar y extinguir el fuego.
Asimismo, hay que remarcar el cometido desempeñado por los medios humanos en las diferentes fases: diseño, planificación, prevención, control, respuesta, extinción, etc.
Considerando como objetivos de la seguridad contra incendios la protección de personas, de bienes y del medio ambiente se han consolidado dos estrategias diferentes en la lucha contra el fuego:
  • La protección pasiva: conjunto de medios destinados a prevenir el incendio, evitar la propagación y favorecer la extinción.
  • La protección activa: integrada por equipos y dispositivos capaces de detectar el fuego, dar la alarma y, en ocasiones, extinguir el incendio.
 
 
 
Los medios de protección.

En primer lugar es preciso referir varios artículos del Reglamento de Instalaciones de Protección Contra Incendios (RIPCI) que nos marcarán la pauta para el tratamiento del tema:
Artículo (art.) 1: "es objeto del presente Reglamento establecer y definir las condiciones que deben cumplir los aparatos, equipos y sistemas, así como su instalación y mantenimiento empleados en la protección contra incendios".
Art. 2: "el cumplimiento de las exigencias establecidas en este Reglamento para aparatos, equipos, sistemas o sus componentes deberá justificarse, cuando así se determine, mediante certificación de organismo de control que posibilite la colocación de la correspondiente marca de conformidad a normas".
El art. 39 del Reglamento de Seguridad Privada (RSP) especifica que "únicamente podrán realizar las operaciones de instalación y mantenimiento de sistemas de seguridad electrónica contra robo e intrusión y contra incendios las empresas autorizadas, no necesitando estar inscritas cuando se dediquen sólo a la prevención de la seguridad contra incendios". El art. 40 del anteriormente citado reglamento concreta que "los medios materiales y técnicos, aparatos de alarma y dispositivos de seguridad que instalen y utilicen estas empresas, habrán de encontrarse debidamente aprobados con arreglo a las normas que se establezcan, impidiendo que los sistemas de seguridad instalados causen daños o molestias a terceros.
Los dispositivos exteriores, tales como cajas de avisadores acústicos u ópticos, deberán incorporar el teléfono de contacto desde el que se pueda adaptar la decisión adecuada, y el nombre y teléfono de la empresa que realice su mantenimiento".
El art. 42 del RSP nos dice que "las instalaciones de sistemas de seguridad deberán ajustarse a lo dispuesto en la normativa reguladora de las instalaciones eléctricas en lo que les sea de aplicación".
El art. 45 precisa que "las empresas facilitarán al usuario un manual de la instalación ... e igualmente, entregarán un manual de uso del sistema y de su mantenimiento".
No se impedirán el uso o consumo en España de productos procedentes de otros Estados miembros de la Unión Europea, u originarios de otros Estados signatarios del Acuerdo sobre el Espacio Económico Europeo, fabricados de conformidad con las especificaciones técnicas en vigor en dichos Estados y que garanticen unas condiciones técnicas y de seguridad equivalentes a las exigidas por las normas vigentes en el Estado español, siempre que ello se haya establecido mediante la realización de ensayos o pruebas de conformidad, equivalentes a las exigida en España.
 
 
 
Instaladores.

El art. 10 del RIPCI expone que "la instalación de aparatos, equipos, sistemas y sus componentes, a que se refiere este Reglamento, con excepción de los extintores portátiles, se realizará por instaladores debidamente autorizados.
La Comunidad Autónoma correspondiente, llevará un Libro Registro en el que figurarán los instaladores autorizados".
El art. 12 del RIPCI dispone: "con independencia de las obligaciones derivadas del cumplimiento de las prescripciones establecidas en este Reglamento, relacionadas con la instalación y montaje de equipos, aparatos y sistemas de protección contra incendios que ejecuten los instaladores autorizados, éstos deberán abstenerse de instalar los equipos, aparatos u otros componentes de los sistemas de protección contra incendios que no cumplan las disposiciones vigentes que le son aplicables, poniendo los hechos en conocimiento del comprador o usuario de los mismos. No serán reanudados los trabajos hasta que no sean corregidas las deficiencias advertidas.
Una vez concluida la instalación, el instalador facilitará al comprador o usuario de la misma la documentación técnica e instrucciones de mantenimiento peculiares de la instalación, necesarias para su buen uso y conservación".
El art. 17. del RIPCI expone:
"1. La instalación en los establecimientos y zonas de uso industrial de los aparatos, equipos y sistemas incluidos en este Reglamento requerirá, cuando así se especifique, la presentación de un proyecto o documentación, ante los servicios competentes en materia de industria de la Comunidad Autónoma. 2. En los edificios a los que sea de aplicación la Norma Básica de la Edificación "Condiciones de Protección contra incendios en los Edificios", las instalaciones de protección contra incendios, en los aspectos contemplados en el apartado 1 anterior, se atendrán a lo dispuesto en la misma".
El art. 3 de la NBE-CPI determina que "las instalaciones de protección contra incendios cumplirán lo establecido en su reglamentación específica y se desarrollarán, bien como parte del proyecto general del edificio o establecimiento, o bien en uno o varios proyectos específicos. En este último caso, los proyectos serán redactados y firmados por técnicos titulados competentes que, cuando fueran distintos del autor del proyecto general, deberán actuar coordinadamente con éste y ateniéndose a los aspectos básicos de la instalación reflejados en el proyecto general del edificio o establecimiento. En todo caso se indicarán los aparatos, equipos, sistemas o sus componentes que estén sujetos a marca de conformidad".
La puesta en funcionamiento de las instalaciones a las que se refiere el apartado 1 precisará la presentación, ante los servicios competentes en materia de industria de la Comunidad Autónoma, de un certificado de la empresa instaladora emitido por un técnico titulado competente designado por la misma.
 
 
 
Mantenedores.

El art. 13 del RIPCI señala que "el mantenimiento y reparación de aparatos, equipos y sistemas, y sus componentes, empleados en la protección contra incendios, deben ser realizados por mantenedores autorizados.
La Comunidad Autónoma correspondiente llevará un Libro Registro en el que figurarán los mantenedores autorizados.
La recarga y mantenimiento de los extintores portátiles se realizará por las empresas mantenedoras que cumplan los requisitos establecidos en la ITC-MIE-AP5 y estén autorizadas según lo dispuesto en el capítulo III, sección segunda, del Reglamento de Instalaciones de Protección contra Incendios".
El art. 15 del RIPCI recoge las obligaciones de los mantenedores:
  • "Revisar, mantener y comprobar los equipos, aparatos o instalaciones de acuerdo con los plazos reglamentarios, utilizando recambios y piezas originales.
  • Facilitar personal competente y suficiente para corregir las deficiencias o averías.
  • Informar por escrito al titular de los medios que no ofrezcan garantías de correcto funcionamiento, muy defectuosos o no adaptados a la normativa vigente.
  • Conservar la documentación justificativa de las operaciones de mantenimiento que realice, entregando una copia al titular de los medios de protección.
  • Comunicar al titular las fechas en que corresponde efectuar las operaciones de mantenimiento periódicas".
  • El art. 19 determina que los aparatos equipos, sistemas y sus componentes sujetos a este Reglamento se someterán a las revisiones de conservación que se establecen en el apéndice II.
Las actas de estas revisiones, firmadas por el técnico, estarán a disposición de los servicios competentes de la Comunidad Autónoma, al menos, durante cinco años.

 
     
     
 

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